Cuatro pequeñas frases acerca de la ciencia

La ciencia se tiene o no se tiene. Y si se tiene, uno no puede tomar solo lo que le gusta, es necesario aceptar también lo que en ella es imprevisible e inquietante

Lewis Thomas

 

Cierto, la ciencia se esfuerza por describir la naturaleza y por distinguir entre “sueño” y realidad. Pero los seres humanos tienen tanta necesidad de sueños como de realidades

F. Jacob

 

Las teorías pasan, la rana permanece

Jean Rostand

 

Toda nuestra ciencia comparada con la realidad es primitiva e infantil, y sin embargo es lo más preciado que tenemos

Albert Einstein

 

Sobre el éxito y el mérito

¿Alguna vez han reflexionado acerca de si el éxito o la fama necesariamente son fruto de los méritos o capacidades de una persona en particular? El hecho de que tengamos la habilidad o sensibilidad de poder distinguir las capacidades de una persona, independientemente de su fama o prestigio puede resultar, a mi manera de ver las cosas, extremadamente útil en la vida real. Un bello ejemplo que ilustra a la perfección como la fama, ocasionada por la ignorancia de las mayorías, puede recaer en las personas equivocadas viene de una vieja historia china.

Según cuenta dicha historia, un noble de la antigua China preguntó a su médico personal, que pertenecía a una familia de médicos, cuál de ellos era el más experto en su arte. El médico, cuya reputación era la de ser el más grande médico del país, respondió; “Mi hermano mayor ve el espíritu de la enfermedad y lo elimina antes de que cobre forma, así que su fama no va más allá de las puertas de su casa. El segundo de mis hermanos cura la enfermedad cuando todavía es muy leve, así que su fama no va más allá de su vecindario. En cuanto a mi, perforo venas, receto pociones y masajeo la piel, así que, de vez en cuando, mi fama se extiende y llega a oídos de los nobles”.

Este relato, el cual podríamos analizar y discutir desde muy distntos puntos de vista, ilustra a la perfección la independencia que existe entre fama y méritos. Indudablemente el mejor médico es aquel que logra mantener el organismo sano, sin necesidad de mayores intervenciones. Sin embargo, nos dejamos deslumbrar por aquellos médicos que recetan una gran cantidad de medicamentos o hacen complicados y caros tratamientos. Por otro lado, a un médico que mantiene nuestro organismo sano para evitar el desarrollo de enfermedades, o que tiene la capacidad de reconocer alteraciones en el estado de salud, antes de que síntomas más drásticos de la enfermedad se desarrollen, solemos menospreciarlos o dudar de su capacidad.

En el arte de la guerra de Sun Tzu, de manera muy similar a la anterior historia, se resalta que los grandes guerreros no son necesariamente aquellos que libraron grandes batallas, por consiguiente los más famosos; los grandes guerreros son aquellos que fueron capaces de disponer las cosas de tal manera que no hubo necesidad de una batalla o si ésta se presentó se logró la victoria sin necesidad de grandes sacrificios.

La mayoría de las personas, producto de la ignorancia y falta de sensibilidad, se dejan deslumbrar por grandes actos, imponentes despliegues de recursos, apariencia física, fama, número de reconocimientos o premios; y dejan de lado los verdaderos méritos, que son mucho más difíciles de apreciar si no existe una observación cuidadosa y un conocimiento adecuado del oficio en cuestión.

Todo lo anterior podría resultar simplemente anecdótico, pero no lo es. Todo el tiempo tenemos que tomar decisiones en donde la capacidad de distinguir entre la fama y la verdadera capacidad de una persona nos sería de enorme utilidad. La historia china ya nos dió un ejemplo, pero la utilidad de desarrollar dicha capacidad no se detiene ahí. En la democracia debemos elegir a nuestros gobernantes, y resulta curioso cuáles son los criterios de las personas (la mayoría, no todas) para decidir su voto: fama, carisma, despliegues publicitarios, etc.

Para muchos estudiantes que buscan un asesor para desarrollar su trabajo de titulación, ya sea de licenciatura o de posgrado, esta capacidad de distinguir fama de méritos resulta crucial. Una gran cantidad de estudiantes buscan trabajar con reconocidos profesores con un historial académico impresionante, pero desgraciadamente muchos estudiantes descubren que no necesariamente estos profesores son realmente los mejores. Una gran cantidad de académicos se dedican simplemente a incrementar su prestigio, pero en el fondo su real actividad académica es verdaderamente pobre. Lo anterior es comprendido por muchos estudiantes después de amargas experiencias. Queda como recomendación de este sitio para los jóvenes estudiantes que no se dejen deslumbrar por la fama, reconocimiento o número de premios para elegir a sus asesores. Debe de haber antes un cuidadoso examen de la verdadera labor y forma de trabajar de los académicos. No dudo que en muchas ocasiones la fama sea sinónimo de mérito, deben de existir numerosos investigadores o profesores en donde fama y méritos vayan de la mano, pero tristemente esa no es la norma.

Aprendamos a reconocer la capacidad, méritos y espíritu de las personas. Desarrollar esa sensibilidad nos será de gran utilidad, como personas, como ciudadanos y como estudiantes.

Hasta la próxima,

MAPE

Toque de genio. Los molinos de viento y los largos cuellos de las jirafas

Cuando estudié la carrera de Biología tuve la enorme fortuna de ser alumno del maestro Oscar J. Polaco†, con quien posteriormente pude trabajar durante un tiempo en el laboratorio de arqueozoología del INAH. “El maestro”, como siempre lo llamé, influyó de manera muy importante en mi manera de ver la Biología. Una de las enseñanzas que cada día atesoro y comprendo más, la recibimos mis compañeros y yo cuando el maestro nos explicaba que, como parte del curso de evolución, teníamos que leer El origen de las especies de Charles Darwin. Con su peculiar forma de explicar las cosas comentó: “Se preguntarán, por qué debemos de leer este libro; pues muy fácil jóvenes, porque es un best seller, y los best seller hay que leerlos”. Como siempre, después de dar una respuesta chusca y controvertida (realmente no todos los best seller valen la pena ser leídos), vino la reflexión seria con la que uno se debía quedar, y es que “para realmente aprender algo, hay que estudiar las fuentes originales”.

Con el tiempo, y después de diversas lecturas, creo que se puede modificar ligeramente la primera respuesta para poder convertirla, a mi juicio, en un excelente consejo sobre la lectura: “porque es un clásico, y los clásicos hay que leerlos”. En lo personal, cuando he leído las grandes obras de la literatura, me he dado cuenta del por qué se han convertido en clásicos. Tristemente, las grandes obras de la literatura y el pensamiento sufren, de manera general, del mismo síntoma: muchos hablan de ellas o conocen algún pasaje (en algunos casos incluso han visto la adaptación cinematográfica); pero casi nadie las ha leído. Pero cuando alguien lee Don Quijote de la Mancha, por ejemplo, inmediatamente aprecia porque es considerada una de las más grandes obras de la literatura universal. ¡Simplemente es grandioso! Sin embargo, la gran mayoría de los hispanohablantes no lo han leído.

Si realizáramos una encuesta preguntando cuál es el pasaje favorito o más conocido del Quijote, casi con seguridad tendremos como respuesta: “la aventura de los molinos de viento”. Curiosamente, a mi juicio, “la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento” no es de los pasajes más importante del libro. Así, la magna obra de Cervantes queda reducida en la memoria de la gran mayoría de la gente al siguiente fragmento:

En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

—La aventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

— ¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.

—Aquellos que allí ves -respondió su amo-, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

—Mire vuestra merced –respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

—Bien parece –respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:

—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

Levantose en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:

—Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

Este pasaje, bello sin duda, es prácticamente lo único que la gran mayoría de las personas conoce de don Quijote de la Mancha. Una enorme injusticia para este gran libro, considerando la enorme cantidad de aventuras y relatos que lo conforman.

Este fenómeno de “reducción” de una importante obra a un pequeño fragmento también lo podemos observar, y de manera muy drástica, en la Filosofía zoológica de Lamarck. En esta obra, que por lo menos todo biólogo debería de leer, Lamarck presenta numerosas consideraciones sobre la historia natural de los animales, sus caracteres, su organización, su clasificación e incluso, en el último capítulo dedicado al hombre, reflexiona sobre el origen del lenguaje articulado. Sin embargo, para la gran mayoría de los biólogos, esta gran obra queda reducida a la exposición de la teoría sobre la herencia de los caracteres adquiridos. Esta teoría —que de paso diremos que era aceptada por Charles Darwin— es discutida únicamente en el capítulo VII (De la influencia de las circunstancias sobre las acciones y los hábitos de los animales, y de las acciones y de los hábitos de estos cuerpos vivientes, como causas que modifican su organización y sus partes), en donde Lamarck no solo expone los fundamentos de su teoría, sino que presenta una gran cantidad de ejemplos, tanto de animales como de plantas. Sin embargo, prácticamente lo único que una gran cantidad de biólogos conoce de esta importantísima obra en la historia de la biología es el ejemplo de los cuellos de las jirafas. A continuación transcribo el párrafo al que quedó reducida la Filosofía zoológica de Lamarck.

Relativamente a los hábitos, es curioso observar el producto en la forma particular y talla de la jirafa. Se sabe que este animal, el más alto de los mamíferos, vive en el interior del África, donde la región árida y sin praderas le obliga a ramonear los árboles. De este hábito, sostenido después de mucho tiempo, en todos los individuos de su raza, resultó que sus patas delanteras se han vuelto más largas que las de atrás, y que el animal, sin alzarse sobre las patas traseras, levanta su cabeza y alcanza con ella a seis metros de altura.

De aquí es notorio que Lamarck ni siquiera se refiere a los cuellos sino a las patas de las jirafas. Así que esta obra no solo se ha reducido a un pequeño fragmento, sino peor aún se cita errónemente. Como conclusión, si no leemos a los clásicos y nos conformamos solo con los comentarios, o lo que ha quedado en la memoria popular; simplemente nos quedaremos con lo plasmado en un párrafo o cuando mucho una cuartilla de todo lo que tienen que darnos tan grandes obras. Es como sí nos conformáramos con diez notas de una sinfonía de Mozart que un amigo silba.

Mario A. Pacheco

Entre comillas. Sherlock Holmes

Una famosa frase del detective inglés es: “elemental mi querido Watson”. Curiosamente, al menos en los escritos de Arthur Conan Doyle, Holmes nunca menciona esto. Pero algo que sí menciona  en “A scandal in Bohemia” es un pensamiento muy interesante que debemos de tener en cuenta no solo en la resolución de un misterio, sino en la gran mayoría de las situaciones de la vida cotidiana. A continuación la frase:

I have no data yet. It is a capital mistake to theorize before one has data. Insensibly one begin to twist facts to suit theories, instead of theories to suit facts

La traducción sería más o menos así:

Aún no tengo dato alguno. Es un error esencial generar hipótesis o teorías antes de tener los datos. Inconcientemente uno comienza a torcer los datos para que se ajusten a las teorías, en lugar de ajustar las teorías a los datos

Ciencia. Escarabajos, pinos y cambio climático

Cuando se le preguntó al biólogo británico J. B. S. Haldane que le había enseñado el estudio de la naturaleza acerca de la mente del Creador, respondió: “Dios siente un amor desmesurado hacia los escarbajos”. Con esta sencilla e ingeniosa frase Haldane se refiere a un hecho muy interesante de la biología, que los escarabajos o coleópteros son el grupo más diversificado que existe en la Tierra, es decir, existen más especies de escarabajos que de cualquier otra cosa sobre la Tierra.

Podríamos dedicar un sitio exclusivo para hablar de los escarabajos y seguramente seríamos incapaces de comunicar todo lo que se sabe acerca de ellos. Pero aquí hablaremos de una reciente noticia que se dió a conocer sobre los escarabajos descortezadores, que son de gran importancia en el ámbito forestal.

Los escarabajos del genero Dendroctonus realizan galerías bajo la corteza de diferentes especies de pinos, lo que ocasiona a  futuro la muerte de los árboles. La forma en que se da la infestación de manera general es la siguiente: las hembras escavan galerías en los troncos de los pinos y liberan feronomonas que atraen a otros escarabajos, iniciando así una reacción en cadena; después de un tiempo en que los adultos invadieron el tronco, los huevecillos eclosionan y las larvas comienzan a alimentarse (perforando más galerías); a medida que las larvas maduran, se mueven hacia la corteza externa donde terminarán de madurar hasta convertirse en adultos;  después de haber madurado en la corteza, los nuevos adultos emergen por perforaciones de salida y vuelan a atacar a otros pinos.

Recientemente en Colorado se observó un tipo de frenesí reproductivo de la especie Dendroctonus ponderosae, con las obvias consecuencias sobre la población de pinos en la región. En un estudio que se publicará en The American Naturalist, se encontró que las larvas tardan menos tiempo en desarrollarse hasta el estado adulto, con lo que la temporada en la que los adultos vuelan para infestar otros árboles se adelanta.  Sin embargo, se encontró que no solo se adelantaba la temporada en la que emergen los adultos, sino que en lugar de tener un evento de infestación al año, se tienen dos. Lo anterior se debe a que los adultos que emergen en el primer evento vuelan inmediatamente a otros árboles y depositan nuevos huevecillos, esta nueva generación también se desarrolla velozmente y los adultos emergen para volar e infestar nuevos árboles.

Este frenesí reproductivo, que es un verdadero problema para los bosques de pinos, aparentemente se debe a un aumento en la temperatura en la región. Un ejemplo más de cómo todo está interconectado en nuestro planeta y de cómo el cambio climático (originado por el hombre o no) afecta de maneras inimaginables los ecosistemas.

La nota original puede ser consultada en: http://news.sciencemag.org/sciencenow/2012/03/climate-change-sends-beetles-int.html?ref=hp

Mario Alberto Pacheco Escobedo

Sor Juana Inés de la Cruz

Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimento a las Musas

 

¿En perseguirme, mundo, que interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

poner bellezas en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

 

Yo no estimo tesoros ni riquezas,

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi entendimiento

que no mi entendimiento en las riquezas

 

Yo no estimo hermosura que vencida

es despojo civil de las edades

ni riqueza me agrada fementida,

 

teniendo por mejor en mis verdades

consumir vanidades de la vida

que consumir la vida en vanidades

La red. Tres divulgadores del conocimiento

La radio mexicana ha tenido excelentes divulgadores del conocimiento a lo largo de su historia, en lo personal considero que tres de ellos destacan tanto por su conocimiento y habilidad para difundir una plétora de temas, como por su gran audiencia. Ellos son Ikram Antaki†, Ernesto de la Peña y Enrique Ganem.

Desafortunadamente el radio, por su misma naturaleza, es un medio fugaz no adecuado para conservar el trabajo extraordinario de estos y otros divulgadores. Sin embargo, gracias a la red podemos tener un acceso más perenne, no sólo a los programas de radio sino a otros medios a través de los cuales se hace accesible para un mayor números de personas el conocimientos de forma seria y amigable.

A continuación presento las direcciones de varios sitios en donde se pueden obtener audios de los programas de radio, videos, ensayos, entrevistas e información acerca de estos “maestros a larga distancia”.

http://ikramantaki.blogspot.com/

Blog en donde se pueden encontrar audios de los programas  “El banquete de Platón”, además de ensayos, entrevistas y mucho más de la obra de Ikram Antaki quien desafortunadamente falleció a finales del año 2000.

http://ernestodelapena.blogspot.com/

Ernesto de la Peña, el gran sabio mexicano. En este sitio podemos encontrar gran parte del trabajo que realiza el maestro de la Peña en la estación de radio Opus 94 (94.5 de FM) en programas como “Al hilo del tiempo” y los excelentes programas  de  “Operomanía” (TV UNAM), entre otras cosas más.

http://www.reporteindigo.com/categorias/piensa/ciencia

http://www.despachocontableagz.com/elexplicador.htm

Enrique Ganem, “El explicador”. Biólogo de formación y una gran divulgador de  temas científicos, en las dos direcciones que se ponen a su disposición pueden encontrar sus aportaciones en la radio a través del programa “El explicador” (Radio MVS 102.5 FM) y en Reporte Indigo, una publicación multimedia.

En estos sitios pueden encontrar una gran cantidad de material e información, que pone el conocimiento al alcance de todos, sólo se requiere tener interés.

Por último quisiera destacar que los blogs de Ikram Antaki y Ernesto de la Peña pertencen a un esfuerzo digno de reconocerse  el sitio:

http://edoctum.blogspot.com/

posee una cantidad impresionante de documentos, texto y multimedia que espero sean aprovechados por todos ustedes.

Hasta la próxima

Mario A. Pacheco Escobedo